"Me dura dos horas." Es el reclamo más común, y en el 90% de los casos no es culpa del perfume: es cómo se aplica. Estos seis puntos cambian el resultado.
1. Piel hidratada
El perfume necesita grasa para agarrarse. Sobre piel seca se evapora mucho más rápido. Poné crema neutra sin perfume en las zonas donde vas a aplicar, y después el perfume.
2. Aplicá después de la ducha
Con la piel todavía tibia y los poros abiertos, la fragancia penetra mejor y se asienta.
3. Los puntos de pulso, pero no todos
Cuello, detrás de las orejas, muñecas y el pliegue del codo. Son zonas donde la sangre circula cerca de la superficie y el calor ayuda a difundir.
4. No frotes las muñecas
Este es el error clásico. Frotar rompe las moléculas más volátiles y te comés la salida entera. Aplicá y dejá secar.
5. Perfumá la ropa, no solo la piel
Las telas retienen mucho más que la piel. Un toque en el cuello de la camisa o en la bufanda puede durar días. Ojo con la seda y con los tonos claros: probá primero en una zona escondida.
6. Guardalo bien
El peor lugar de la casa para tu perfume es el baño: calor y humedad degradan la fórmula. Guardalo en su caja, en un lugar fresco y oscuro. Un frasco bien guardado aguanta años.
Extra: si aun haciendo todo esto te dura poco, probablemente sea la fragancia. Los eau de parfum árabes que trabajamos rondan el 20% de concentración, muy por encima de un eau de toilette común.
